Historia del Día del Maíz

 

Tan solo por Nuestro Sustento, el maíz, subsiste la tierra, vive el mundo, poblamos el mundo.

Códice Florentino.

Considerando que:

  • El maíz es nuestro alimento básico, es el cultivo principal de nuestra agricultura; tiene un gran valor económico y a la vez, es la base de la cultura del maíz que nos incluye a todas y todos los mexicanos: somos mujeres y hombres de maíz.

  • El mundo enfrenta una crisis de grandes dimensiones en la que el alza del precio de los granos, base de la alimentación del mundo: arroz, trigo y el maíz siguen en aumento.

  • La producción de etanol a base de maíz ha incrementado el consumo del grano en el mundo y la producción de maíz en 2009 se prevé que sea menor que la de 2008. Por lo cual es previsible que en México enfrentemos un incremento en los precios de los alimentos o incluso una situación de carestía.

La importancia del maíz como base para los transgénicos ha despertado la codicia de las empresas trasnacionales por este grano, existiendo la posibilidad de que a través de sus patentes puedan cobrar regalías a los campesinos mexicanos que fueran contaminados por causas ajenas a su voluntad.

  • El abandono del campo y de los pueblos rurales está socavando los cimientos de la Nación, al tiempo que los conflictos alimentarios de los mexicanos pueden provocar un cataclismo social de proporciones imprevisibles. Sin embargo, el gobierno federal no lo ve, ni lo escucha.

  • Todos los llamados, reclamos, alertas, manifestaciones, estudios, ayunos y propuestas hechas por las comunidades rurales han sido ignoradas por un gobierno que no entiende la gravedad de lo que está pasando en el campo mexicano y en las mesas mexicanas, y no está haciendo nada para prevenir una catástrofe.

Por ello:

La Campaña Sin maíz no hay país

CONVOCA 

a celebrar el Día Nacional del Maíz

cada 29 de septiembre a partir de 2009.

En el día que muchos de nuestros pueblos celebran el inicio de la cosecha de maíz y en vísperas de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y de la Revolución, llamamos a las mexicanas y mexicanos a tomar en nuestras manos la construcción de la Nación a la que tenemos derecho y por la que lucharon nuestros abuelos.

Hoy más que nunca, el reclamo de independencia, tierra y libertad vibran en nuestros estómagos. Convocamos a todos a que ese sentimiento se eleve hacia las manos, porque ésta es la hora de actuar.

La verdadera independencia del país reside en la capacidad de alimentarnos sin depender de las importaciones de granos del extranjero. El gobierno de México insiste en privilegiar las importaciones de alimentos en lugar de producirlos nosotros mismos. Quince años de este modelo económico fallido han creado unos cuantos multimillonarios mientras más de la mitad de la población vive en la pobreza, golpeada por la mala nutrición, la desnutrición y el hambre.

La desgracia del campo se extiende hasta las mesas mexicanas, a donde llega en forma de alimentos caros y de pésima calidad, hechos con conservadores, aditivos y transgénicos. Siete de cada diez mexicanos sufre de sobrepeso y obesidad gracias a una dieta inadecuada que también ha engordado a unas cuantas compañías agroalimentarias, que se han enriquecido a costa de la salud de los mexicanos, ante la indolencia y complicidad de las autoridades.

El maíz es nuestro

Celebremos al maíz en todo el país. Este 29 de septiembre de 2009, organicemos actividades culturales, educativas, gastronómicas, rituales, comunitarias, familiares y sociales para garantizar una alimentación sana, suficiente y de acuerdo a nuestros gustos y tradiciones.

CONVOCAMOS a todos los mexicanos a celebrar al maíz como la base de nuestra alimentación y símbolo del corazón mismo de la Patria con el objeto de que:

  1. El campo mexicano siga vivo y proporcionándonos nuestros alimentos con Soberanía alimentaria.

  2. Contemos con Políticas públicas alternativas y un Estado responsable.

  3. Se impulse la agricultura campesina y se reconozca su carácter multifuncional.

  4. Se rechace la autorización de liberación de maíz transgénico en cualquiera de sus fases y se impida la apropiación del maíz por empresas trasnacionales.

  5. Se prohiba el uso de alimentos para producir agrocombustibles.

  6. Se revaloricen las técnicas y prácticas sustentables de la agricultura campesina

  7. Luchemos contra los monopolios alimentarios y la publicidad engañosa en los alimentos.

  8. Todos las mexicanas y mexicanos gocemos del Derecho a la alimentación

Que nuestra celebración sea tan diversa como el país, imagina nuevas actividades, inventa acciones y compártelas.: por favor registra tu celebración en la página electrónica

www.maizylibertad.org.mx.

Maíz y libertad

¡Por amor al maíz: soberania alimentaria, alimentos sanos para las y los mexicanos!

Si el gobierno no actúa, lo haremos nosotros

 

 

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Día Nacional del maíz 29 de Septiembre 2011

Porque celebrar el Día Nacional del maíz

El maíz ha sido por milenios el principal sustento de los mexicanos. Las tortillas preparadas con este grano considerado sagrado por su vital importancia en muchas comunidades de nuestro país, nos han acompañado a lo largo de la historia. Actualmente

El ciclo agrícola gira alrededor del maíz y del lugar donde se cultiva que es la milpa. Desde hace centurias, año con año se renueva la unión entre el maíz y los hombres y mujeres de esta tierra. Si el maíz es nuestro alimento y por él existimos, nosotros a cambio desgranamos la mazorca y sembramos las semillas para que pueda crecer. A lo largo de nueve meses limpiamos la tierra y sembramos en los surcos chile, calabaza y frijol, entre otras muchas plantas comestibles, medicinales, de ornato y útiles como cercas, para formar terrazas o para elaborar diversas artesanías.

La manera de ver el mundo de los pueblos originarios propició que en torno del maíz se llevaran a cabo diversas celebraciones religiosas. Los dioses vinculados con la lluvia, el sol, el viento, el fuego y los mantenimientos tenían fiestas especiales en las distintas culturas: raramuri, huasteca, cora, huichola, nahua, purépecha, maya, tzotzil, zapoteca, mixteca, y otras más que han poblado este territorio.

Tienen celebraciones específicas la elección del lugar para la milpa que es un espacio sagrado, pues cada una de sus esquinas corresponde a los cuatro rumbos; la siembra por mayo que es otro momento especial, y antes de la siembra la petición para que el viento permita que lleguen las nubes cargadas de agua desde los cerros que además albergan los manantiales, y para que no caiga el granizo ni las heladas que destruyen. A medio ciclo, hacia fines de junio, se renueva la petición de las lluvias; vendrán luego los primeros elotes y finalmente la cosecha.

A los antiguos dioses se superpusieron los santos católicos. Aunque varía en las distintas poblaciones, estados y regiones del país, suelen estar asociados con el ciclo agrícola, la santa Cruz, san Isidro Labrador, san Juan Bautista, la Virgen María, san Miguel Arcángel, y para agradecer la cosecha, los Fieles Difuntos, lo que conocemos como el día de Muertos, celebración en la que se ofrenda comida a los que ya no están con nosotros, pero que de algún modo hicieron posible que hubiera maíz.

En muchos lugares los primeros elotes suelen cortarse a fines de septiembre y por ello se elije el día de san Miguel, que se celebra el 29 de ese mes, para hacer diversas ceremonias. En el centro de México suele recolectarse para ese momento la flor del pericón, una variedad del cempasúchil, también ceremonial; con ramos de esta flor amarilla, luminosa, se forma una cruz que protege las cuatro esquinas de la milpa, las casas, los lugares de trabajo y aun los vehículos en que se transporta la gente del campo. En la región centro-Montaña de Guerrero se dice que así ahuyentan al Mayantle, que es la hambruna, de manera tal que al colocar las cruces de pericón se espanta el hambre.

San Miguel lucha contra el mal ese día; hombres y mujeres colaboran con él. Con su espada, identificada con el rayo y por tanto con la lluvia, protege a la milpa para que la cosecha llegue a buen término y tengamos alimento suficiente. Para que podamos disfrutar de las sabrosas tortillas, de los tacos, de las quesadillas, de las chalupas, enchiladas, chacales, bocoles, polkanes, tlaxcales, tamales de diversos tamaños, envolturas, rellenos y sabores, así como pinole, tesgüino, chicha, atoles y tantas preparaciones más.

Nuestro maíz necesita hoy como nunca del trabajo de todos nosotros y de nuestra protección. Está en riesgo la autonomía de los campesinos que tienen que seguir siendo dueños de sus semillas para sustentarse. Están en riesgo las variedades de maíz que hacen posible las palomitas, el pozole, los atoles ceremoniales, las tortillas blancas, rosadas, azules, los ponteduros y otras delicadezas.

No podemos permitir que el maíz, patrimonio de México y de la humanidad, herencia que nos dejaron los hombres y mujeres de Mesoamérica, se convierta en mercancía y quede en manos de empresas y funcionarios voraces que sólo creen en las ganancias económicas y atentan contra los alimentos básicos, domesticados gracias al trabajo de cientos de generaciones de hombres y mujeres del campo en todos los rumbos de la Tierra.

Es hora de formar una comunidad amplia y combativa que con alegría y creatividad, y al mismo tiempo con fuerza y gran conciencia, se una para declarar el 29 de septiembre Día del Maíz, y a partir de ese momento, convertirse, junto con los campesinos y campesinas, en guardiana de los granos blancos, amarillos, negros, rojos que nos entregaron los dioses como alimento. Esta celebración tendría que traspasar nuestras fronteras para abarcar a todos los Pueblos de Maíz: Guatemala, Honduras, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela, Colombia… Todos los que compartimos la cultura del maíz tenemos que honrar a quienes hicieron posible nuestro alimento primordial y ser dignos herederos de nuestros abuelos.

A un año de la celebración de los centenarios de nuestras más importantes luchas sociales, la celebración del 29 del mes nueve del año 2009 crea una oportunidad simbólica para unir en un abrazo, como dijera Eduardo Galeano, el ayer con el hoy, en la construcción del futuro. ¡Viva el Maíz!

 

 

 

 

 

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